Resucitando
Hola buenas. Haciendo un gran enorme titánico esfuerzo y luchando contra el bajón físico, mental y emocional que he arrastrado últimamente, decido volver a posar mis manos sobre el teclado. Aunque un servidor carece por completo de la chispa, la gracia, la originalidad y la verborrea necesarias para escribir en un blog (al menos alguna de ellas) hay que escribir de vez en cuando, algo mucho más constructivo y mentalmente sano que que 3 capítulos diarios (7 los fines de semana) de Star Trek, Babylon 5 o lo que se tercie, siempre que que incluya naves espaciales y alienígenas al peso. No me miren con esa cara, que cada uno tiene sus frikadas, ¿o no? El que esté libre de pecado, pues eso :p
De todas maneras, no es sólo bajón. O en realidad no era eso exactamente. Es más bien vacío. Y me explico. A todos nos gusta llevar una vida cómoda. Y la mía lo es: soltero, vivo en casa de mis padres, tengo un trabajo fijo, con un sueldo bajo, aunque la anterior circunstancia lo compensa, tengo mi coche para ir adonde quiera y libertad para lo que me dé la gana. Cómodo, ¿verdad? En apariencia lo es. Sin embargo, he decidido complicarme un poco las cosas, así que me he matriculado en un ciclo de grado superior y voy a meterme en el mundillo de la informática. Aprenderé un oficio que me gusta, ganaré más dinero (al menos más de mis actuales 650 mortadelos), me iré de casa, que ya me vale, a una propia y haré una vida propia y completamente independiente. A ver si la vida me zarandea un poquito, no demasiado, lo justo para espabilarme y sacarme la empanada que llevo encima. No es mala idea, sólo un poco tardía, porque este tipo de cosas se hacen con 23 ó 24 años y no con 31, pero en fin, nunca es tarde si la dicha es buena, que dicen. Espero.
Nota: lo de la soltería es ya mucho más difícil, a menos que se me aparezca la Virgen o algo así. Y a un ateo como yo, pues menos aún. Pero quién sabe. No he perdido la esperanza, sólo que no sé dónde la guardé. :)
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encefalogramaplano dijo
Hombre, hombre... tampoco te autoflageles de esta forma, chaval. Lo que te pasa no es tan extraño. Yo empecé a trabajar con 23 y me iba a comer el mundo. Iba a ganar una pasta, me iba a independizar, me iba a ir a vivir con mi novia, iba a fundar una familia, iba a convertirme en un hombre de pro... y prooonto me metí el batacazo. Mi trabajo me quitó el último minuto de existencia que tenía; mi novia me mandó a la mierda, no sin razón: pesetas -las de entonces- las tuve que poner yo por ser mi negocio y no darme ni para transporte en dos años; mi familia se reducía a mis padres y mi hermana, ya muy vistos y, al final, despuñes de dos años de desdichas, no me quedaban mñas que ganas de cortarme las venas (y no es figurativo). Otro año para recomponerme de los pedazos y volver a andar poco a poco, simplemente esperando a que sucedieran las cosas. Novia la encontré y ahora es mi mujer. Casa la compré, la reformé -lo que llevó tres años- y la llevo viviendo, disfrutando y discutiendo desde los 32... Y hasta esa edad, mis padres tuvieron que aguantarme.
Y ahora soy el tipo más feliz del Mundo. Bueno, no tanto, que me sigue gustando hacerme pajas mentales a tutiplén.
¿Pero qué hago yo amargándote la existencia con mi vida?
Buen fin de semana.
13 Abril 2007 | 08:20 PM